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DE UNO SÓLO, A LA COMUNIDAD FRUGÍVORO-CRUDÍVORA
Nací en un pequeño pueblo de Zamora (NorOeste de España) en una familia rodeada de animales: ovejas, cabras, gallinas, cerdos, conejos, caballos, etc. De pequeño aprendí a explotar a los animales, como lo hacían mis padres, abuelos y todo el pueblo. Matar y comer animales era, como hoy para mi coger las frutas de los árboles y meterlas en mi boca. Para que ese cambio sucediera, se han dado factores muy importantes. La naturaleza ha estado presente en mi vida. Las calles de mi pueblo eran de barro, la casa donde nací y en las casas vecinas no había cuarto de baño. Conocí el movimiento del ecologismo, que venía de las ciudades y me gustaba porque se defendía a mi amiga la naturaleza. Se estaba en contra de los abonos químicos y se ayudaba a los animales para no ser cazados, ni envenenados para conservar a otras especies. Todo esto era importante, pero cuando conocí el movimiento vegetariano, me llamó la atención especialmente. Cambiaba mis lecturas al vegetarianismo y enseguida empecé a dejar la carne y pescado. Aún no sabía que la cocina era muy perjudicial para la salud. Pasaron unos años de pruebas y fui aprendiendo, conociendo gente que era naturista (vegetarianos, nudistas, por los alimentos biológicos, etc.). El crudivorismo llegó por pequeños artículos que seguía en 'Integral' y libros de Capo. Iba tirando del hilo y salían nuevos autores, nuevos libros. Después de un año de crudívoro conocí la primera persona que comía crudo, tres años después comenzaría yo mismo con el 'Boletín Crudivorismo', editado a mano. Lo enviaba gratis a personas amigas y simpatizantes de lo crudo. A los cuatro años de crudos, pasé a no tomar nada de origen animal hasta el año 2004, 10 años vegano y crudívoro, 100%. Aquí estaría la base del comienzo de mi carrera por el camino del Higienismo. Para una persona crudívora como yo, lo primero es la naturaleza. Es importante señalar, que nunca me gustó la escuela, ni la mili y que el sistema social no era siempre de mi gusto, era revolucionario desde niño. Hablando de esa naturaleza en un lugar tranquilo, con árboles, ríos, frutas, mares, aire sano, personas relajadas y sociables, animales libres que no tengan miedo de que vayamos a matarlos y comerlos. Es importante tener claro que quieres vivir en la naturaleza, no tener cocina y muchas veces estar solo, porque la mayoría de la gente, o no te entiende o no te quiere entender, o les molestas. Un porcentaje pequeño simpatiza contigo, te visita, se quedan unos días contigo, te hablan de otra gente en caminos cercanos. Me retiré al campo a dos kilómetros de donde nací, en un lugar hermoso, de árboles, arroyo, fuente, muchos pájaros, al ritmo de la naturaleza. Era un lugar especial para mi, pues por esos montes y regatos, mis abuelos me llevaban de pequeño y mis padres. Los olores, colores y formas del campo, conocía muy bien, había pasado tormentas grandes, durmiendo de niño con mi padre en un jocho (cabaña pequeña para dormir y cuidar a las ovejas del lobo). Encontrarme conmigo mismo y todo ese mundo interior que quería desarrollar, exteriorizar mis motivaciones, hacer mis sueños (despierto) realidad, solo en pleno bosque. Tenía el apoyo del recuerdo de mis antepasados, mi padre con la yegua a galope, mi abuelo con la burra y segando el trigo, mi madre atando los haces de paja, grano, mis antepasados bandoleros. Era enfrentarme a toda una sociedad que no quería vibrar con ella, deseaba vivir a otro ritmo, con la sencillez de un águila sobre las copas de los fresnos, con poco, casi nada, me sentía rico, co mucha libertad. Tenía muy claro que quería construir una casa de reposo, como todos esos naturistas de Alemania (Adolf Just, Luis Kuhne, Sebastián Keneip). Especialmente Adolf Just, porque el sólo daba comida cruda a sus pacientes, así como en Suiza el Dr. Bircher Benner, era todo muy auténtico y entendía la relación de salud con la alimentación. Eran evidentes para mi los fallos médicos y de otras corrientes naturistas con cocina, en este tiempo conocía y estudiaba más el Higienismo de Shelton. Me parecía muy importante el no tomar remedios para curarse, intuitivamente sentía que todo es sencillo, fácil, en la naturaleza. Los otros animales no “saben” y tienen salud en un medio natural. Era claro que había un gran negocio en la medicina, que daba mucho dinero y no interesaba la salud sino la enfermedad. Una revolución más grande que la de las balas. Era un bando demasiado grande para vencer, todas esas fábricas, vacunas, antibióticos, toda esa química introducida en los cuerpos humanos me hacía revelarme y luchar por defender la verdad sobre la salud, que es la base de la felicidad, creo yo. Así que levanté una cabaña de madera y barro, al poco tiempo hice otra para seguir editando el 'Boletín Crudivorismo' desde la naturaleza. En ese espacio llegamos a estar 12 personas que me visitaban y dormíamos al lado del fuego de la chimenea. Puse tipis, tiendas de campaña y se llenaban. Construí con una amiga, que vino a vivir conmigo, para recuperar su salud, como yo le indicara. Se puso genial y trabajaba como una burra, siempre feliz. Construímos dos plantas donde cabían 40 personas. La casa de reposo 'El Caño' cada día se conocía más y era algo revolucionario en España, una casa donde no había cocina y sólo se comían alimentos de origen vegetal. Cuatro años de experiencia para pasar a una zona más caliente en invierno, 1000 km. más cerca del trópico, Málaga. El Boletín Crudivorismo seguía saliendo cada estación y lo que eran unos folios a mano, pasaron a ser, gracias al apoyo de los socios, en dos idiomas, español-inglés con portada y contraportada a color. Muchas dificultades, pero estar al lado de la naturaleza con dieta cruda es tener la batalla ganada. Se lee en todo el mundo y nos visitan personas de varios países. En la casa de reposo estuvieron personas con problemas muy graves de salud: SIDA, tuberculosis, estreñimiento crónico, problemas psíquicos: esquizofrenia, etc. Todas ellas eran tratadas según su caso. Siempre era importantísimo el estar desintoxicado, yo sabía que sin toxemia no hay enfermedad, lo mas rápido era el ayuno, que al dejarlo, pasarían a tomar exclusivamente frutas, luego verduras y frutos secos (siempre todo crudo). No quería que una experiencia así quedara olvidada entre árboles y hierba. El Higienismo teórico lo estudié y el CrudiVeganismo lo practiqué, los junté para hacerlo práctico, efectivamente funciona. Con la casa de reposo y el 'Boletin Crudivorismo', llegaba a gente y el movimiento crudivegano crecía, no al ritmo que yo deseaba, quizá soy muy exigente. Ya no era sólo la gente con vida convencional que me miraban atravesado, sino los mismos vegetarianos, incluso los que se decían higienistas, porque el Higienismo es crudo, si no, no es higienismo. Aquí en España el movimiento que se hacía llamar higienista, utilizaba la cocina. Siempre he pensado que prefiero vivir la vida como me parece mas auténtica, aunque sea rechazado por toda la humanidad. La Comunidad CrudiVegana se iba formando. Tantas personas nos veíamos, nos escribíamos, nos llamábamos por teléfono. En cualquier tipo de paja siempre hay algo de grano. No me echaban de mi pueblo, no podían, aunque a mucha gente le gustaba que hubiera gente que venía de otros países a visitar un lugar y a un tipo con barba y pelo largo, que sólo comía frutas. Ahora me echan de menos y no querían que me fuera. Compré una finca en la provincia de Málaga, donde tendría naranjos, mandarinos, en fincas cercanas : aguacates, chirimoyas, mangos, plátanos y un río al lado, donde nos bañábamos. Era un cambio hacia el sol, una de mis ilusiones, podía estar casi todo el año desnudo y las personas que vivían conmigo. A los 8 meses cambié para vivir en una zona más caliente y con más frutas, la Costa Tropical de España, Almuñécar (Granada). Unos 3 años estuvimos allí. En El Caño (Zamora) quedó gente alternativa y en Málaga el grupo crudivegano de Inglaterra, compraron mi finca. Visité el Trópico para asentarme allí con más personas crudiveganas (no me quedé por falta de otras personas, tirar siempre del carro, cansa).Visité Tailandia y me gustó, pero es importante el idioma . Viaje a Costa Rica, 3 veces, quiero estar en contacto con todas las personas que quieran algo así para que estemos juntos, tener vecinos con ideas similares es importantísimo. No me quedé en la comunidad de Ecoforest porque busco el clima tropical, me gustan demasiado los Durian, cocos frescos, piña, etc. y poder estar todo el año desnudo (si me pongo ropa, que no sea por frío). Ahora han incluído la cocina en la finca. Sigo queriendo vivir sin cocina. Porque el clima de 22° todo el año es especial. Ahora donde estoy la temperatura media en invierno son 10°. Es muy importante la comunidad crudivegana, pero para mí, el medio donde se asienta es tan importante o más. Siempre hay que tener presente a uno mismo, para vivir solo y en grupo. Siempre hay que tener confianza en la naturaleza, por la energía que nos trasmite y en uno mismo, así los demás se sentirán más a gusto a tu lado. La batalla del crudiveganismo no hay que abandonarla, no hay otra cosa mejor, y si la hay es desde esta base: somos animales frugívoros y hay que vivir donde nacen esas frutas. Los errores de nuestros antepasados los tenemos que pagar nosotros, así como los errores nuestros serán para los descendientes próximos. Porque hayamos nacido en países fríos no quiere decir que sea lo ideal. Somos animales de piel desnuda, no tenemos la piel de un oso, hay que guiarse más de los monos. La comunidad se forma cuando todas las partes están preparadas, saber primero estar solos. Cuando una comunidad empieza, sin estar preparadas sus partes (cada uno), no funciona, cada persona tiene que trabajarse lo suyo. Tiene que haber autosuficiencia personal, para que se de en el grupo. En nuestro caso crudivegano es mas complicado, porque no tenemos tanto apoyo del exterior (de la sociedad), como si de una parrillada de carne se tratara. La vida en la naturaleza, como viven los otros animales salvajes, en armonía, así imagino que se vivió hace muchísimos años, quiero decir cuando no había bragas, ni calzoncillos, que todos iban desnudos. Es un trabajo de simplificar, de reducir a lo necesario. Hay que conservar ese instinto natural que tenemos cada uno. Esa parte salvaje que cada animal llevamos dentro. Muchas veces escondida para que no se vea, ya que está mal vista por el ser humano, “no animal”. Rechazar lo que somos naturalmente en este universo de creación. Ha sido un diseño no humano, seguro. Hay que recordar ese dicho en España que dice que “La cabra tira al monte“, no al café-internet (digo yo). Con idea crudas cambian tus relaciones sociales mucho, a nivel familiar, no compartes matar cerdos (muy típico en España), matar corderos, pollos... La cocina es el punto de reunión para festejar tantas cosas con melodía de sangre y dolor, eso te separa, te hace ir a otra gente que vive sin esas cosas, la cocina pasa al olvido. Los árboles, frutas, espacios naturales son tu sitio. Importantes son los encuentros crudiveganos, también en la corriente cruda, hay personas que comen animales, no tenemos que rechazarlos, son personas que comparten el planeta con nosotros. Hay que intentar sumar, en vez de dividir. Las personas que no comen crudiveganamente también son importantes, no quiere decir que estemos de acuerdo con ellas en algunas cosas, pero quizá nosotros tampoco seamos auténticos, si la naturaleza es nuestro espejo, ella a todo el mundo acoge, si vivimos en desarmonía con ella lo pagamos física y psíquicamente con falta de salud por ejemplo, estrés, etc. Tengo amigos instintívoros no veganos que me llevo bien con ellos, mejor que con algunas personas veganas, por eso la alimentación es muy importante, pero los factores de salud son muchos, no sólo lo que comemos. En la comunidad crudivegana es importante todo, pero especialmente el espacio personal. Tener un espacio personal, te da la libertad de poder estar solo y acompañado cuando lo desees, hay mas variedad que si vives en soledad. Vivir en un lugar donde se pueda estar todo el año sin ropa es importante, no pasamos frío, ni gastamos energía para preparar fuego, calefacción y no contaminamos. Todo se destartala al salirse de la naturaleza, cada especie animal tiene su espacio. Mantener buena relación con la sociedad es importante para nuestra salud mental-fisica. No somos mas que los demás, venimos del mismo lugar y somos parte de un Todo. Cada uno tenemos nuestro propio camino que elegimos. Para mi es fundamental seguir en la naturaleza, en comunidad crudivegana, porque la salud mía, de la sociedad humana y de todos los otros animales la necesitamos, antes, ahora y siempre . Este universo no lo ha creado el animal humano, sino que estamos dentro de él. No somos mas importantes que otros animales del planeta. Balta |
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